Arquitectura de Influencia

Lo invisible también se aprende.

Poder reputación y acceso. Las reglas que nadie te explica pero que deciden quién entra a la sala — y quién se queda afuera.

Poder,
Reputación
y Acceso

ACERCA DE MÍ

Publirrelacionista y estratega en comunicación.

Especialista en medios, ha desarrollado campañas integrales que articulan relaciones públicas, publicidad, producción de eventos y public affairs, logrando visibilidad estratégica en escenarios corporativos, políticos y culturales.

 

Su experiencia abarca desde la procuración de fondos para ONGs hasta la curaduría de experiencias exclusivas en centros de consumo y hospitalidad de alto nivel.

0 %

CUSTOMER SATISFACTION

0 +

PROJECT COMPLETED

0 +

CLIENT POSTIVE REVIEWS

EL CONCEPTO

Speakeasy con Kary Fernández

Durante la Ley Seca, los speakeasy eran bares sin letrero: entrabas si sabías la contraseña y si alguien respondía por ti. Nada que ver con el volumen; todo que ver con el acceso.

 

Esto es lo mismo, en conversación. Aquí no hay tips de LinkedIn ni frases de superación. Hay una lectura fría de cómo funcionan de verdad el poder, la reputación y las relaciones — dicha por alguien que lleva años sentada en esas mesas.

VER LAS CÁPSULAS

Travel

FEATURED PRESS

Press & Media

Columnas firmadas

Ideas & Opinión

Arquitectura de influencia: cosas que debes saber

La realidad es que vivimos convencidos de que la influencia pertenece a quien habla mejor, tiene más seguidores o aparece con mayor frecuencia en los medios.

La reputación también genera PIB

La economía mexicana suele explicarse con grandes cifras: inversión extranjera, inflación, exportaciones, tipo de cambio. Sin embargo, pocas veces ponemos suficiente atención en quienes sostienen esa maquinaria todos los días: los emprendedores.

El prestigio prestado

Hay gente que paga por entrar a una habitación sólo para publicar que estuvo ahí, créame querido lector, compra una marca, un viaje o la cercanía con alguien poderoso.
«Lo único que no se compra es que te extrañen cuando sales de la sala.»
- Kary Fernández